MINGITORIO

Espaldas de sombras masculinas en el hedor de la orina.
Como un escuadrón de fusilamiento observando
La multiplicación de azulejos de cerámica.
También frente a ti se hincha la pared.
Un pez empuja su blanca cabeza
A través de ella, pero no la perfora.
Quiere beberse el mundo entero que lleva en sí,
Librarse del exceso de peso humano.
¿Quién sabe, quizás ya lo hizo hace tiempo
Y en los rostros de los hombres que orinan
Están los reflejos del de Jonás, comprimido entre las costillas del pez?
¿Qué hay de este lado, qué hay del otro?
¿Cómo es la voz humana al otro lado del mingitorio?
¿Son allí los hombres más felices, más eternos, pez Fa?
O quizás no haya otro lado
Y sólo son visiones de los bebidos y tensos de miedo
De que cierres tu boca sedienta, Faronika,
De que tus dientes amarillentos se cierren en justo castigo
Y nos castres.